los trajes de porruanu y aldeana

 

 EL TRAJE DE ALDEANA: ANTECEDENTES HISTORICOS DEL TRAJE DE LLANISCA.

 

            Dejando al margen las diversas modas que modificaron el traje de aldeana y que no siempre han sido para beneficiarlo, llegándose en ocasiones a acortar el largo de la falda hasta extremos absolutamente ridículos, esta indumentaria posee antecedentes lejanos.

 

            Según P. Carballo: “acostumbraban las mugeres de Asturias traerse costosamente en los atavíos de sus personas, tanto que fue necesario hazerse una junta en la ciudad de Oviedo, visto la disolución de los trajes y vestidos de las mugeres y hacer ciertas ordenanzas, reformando esta demasía”.

 

            El 6 de junio de 1500, expidieron los Reyes Católicos esta real pragmática. Pero anteriormente, la Junta General del Principado estableció en el año 1318, unas ordenanzas, acerca de los tocados que debían usar las mujeres asturianas, por el excesivo lujo que empleaban. (sección civil de Llanes nº 47 – 28 archivo de la Real Audiencia de Oviedo).

 

             Hasta el primer tercio del siglo XIX, el traje de llanisca consistía en: camisa y enagua de cáñamo o lino, justillo de tela pintada, refajo de bayeta, basquiña y jubón de sayal, sayalín o estameña, dengue de bayeta más fina llamada miliquin, y pañuelo de hilo o algodón para la cabeza atado al moño; calzas o medias de lino o lana, corizas o zapato escotado, y un mandil de lienzo o percal pintado. La basquilla nunca bajaba más de 15 a 20 cm. hasta la planta del pie. Todo el género de lana, cáñamo y lino que constituía estas prendas de vestir, era cosechado en el país, hilado, tejido y beneficiado en sus casas por las mismas mujeres pudiendo asegurarse que en los comienzos del siglo XIX, existían sólo en la Villa de Llanes más de 200 telares que daban ocupación a igual número de mujeres, de los que salían los envidiados lienzos de cáñamo o lino, las artísticas mantelerías;  el sayal, el sayalín, y las tan apreciadas mantas Porrúa (García Mijares, M. “Apuntes históricos, genealógicos y biográficos de Llanes y sus hombres de 1893. Temas de Llanes nº 50, Ed “El Oriente de Asturias”, Llanes 1990).

 

            Una vez desaparecido el traje tradicional de uso común quedó como indumentaria exclusiva lo que hoy conocemos como “aldeana” para tocar el ramo el día de la fiesta de cada pueblo del Concejo de Llanes.

 

            Debido a su alto coste –hoy unas 500.000 pesetas, sin contar los collares y joyas con que se adorna-, era común el préstamo de pueblo en pueblo o de unas familias a otras. A partir de los años 50 se generaliza el alquiler de los mismos, hoy es lo más habitual. Dicho sistema concentró a los profesionales y supuso una mejora en los trajes, aunque a menudo se recargan excesivamente. Hoy la tendencia es recuperar formas, dibujos y colores antiguos, cuyos modelos aún se pueden ver en alunas fiestas, sobre todo en La Magdalena. Estos trajes con aproximadamente un siglo de antigüedad son verdaderas joyas y constituyen una obra de arte, celosamente guardados y conservados por sus propietarios.

 

            6.1.1. Piezas de que consta un traje de llanisca.

 

·                     Blusas o “Chambra”: de hilo blanco con encajes, puntillas y tiras bordadas en las mangas, que se pueden ser cortas, pero generalmente se usan más las de manga larga. Se adornan con pasa cintas que se rematan en las muñecas a modo de lazos del mismo tono que el pañuelo, justillo, mandil y banda.

 

·                     Enaguas o “Sayas”: también de color blanco, adornadas con encajes (incluso algunas con encajes legítimos) tiras bordadas, puntillas y a veces con pasacintas y lazos iguales a las mangas.

 

·                     Pololos: son una especie de calzones  hasta la rodilla, también de hilo blanco y adornos de encajes y puntillas, se rematan a la altura de la rodilla con un lazo similar a los anteriores. Generalmente hoy los usan las chicas integrantes de los grupos folklóricos, para bailar El Pericote y otros bailes llaniscos.

 

·                     Justillo, Corpiño o Jubón: completamente ceñido al cuerpo, se ajusta en el delantero por un cordoncillo o “guyeta”. Para su confección se usan damascos,  brocados de seda y oro o plata. No lleva bordados de azabache, pero si puede llevarlos en hilo de oro o plata.

 

·                     Solitaria, Dengue o Rebociño: suele estar confeccionado en terciopelo negro nunca de otro color, va completamente bordada con variados motivos en azabache, que en Llanes se llama “coral”. Esta bordeada por un fleco de varios tamaños, antiguamente eran cortos dejando ver el dibujo del justillo hoy se hacen demasiado largos llegando a ser incómodos, porque se enganchan en cualquier sitio y no dejan ver el tejido del justillo. El borde interior se remata por dos puntillas estrechinas de encaje una blanca y la otra negra. Siempre debe cruzar hacia el lado derecho. Esta pieza dependiendo de sus bordados puede llegar a pesar 1.5 kilos o más.

 

·                     Mandil o Delantal: puede ser de forma redondeada o cuadrada y el tamaño varía, los antiguos eran más grandes y hoy se está volviendo a esa tendencia . La tela usada para su confección suele ser la misma que el justillo, pero no obstante puede usarse el terciopelo negro o de color. Va bordado en azabache y rematado su borde por flecos y “pingos”.

 

·                     Falda: es de amplio vuelo, fruncida en la cintura por pequeños pliegues. Estos configuran un peculiar entramado conocido como “trancajilu”, es lo más difícil e importante, de él depende que la falda presente un aspecto airoso y elegante. Lo curioso es que no se ve, va tapado por los flecos de la solitaria. Los adornos de la falda están concentrados en la parte inferior y consisten en cintas de terciopelo negro que se alternan con agremanes y bordados en azabache y en algunos casos pasamanería, siempre negros.

 

·                     Chaquetilla: de pequeño tamaño como un bolero. Antiguamente se usaba a veces, hoy lo normal es llevarla prendida sobre el hombro izquierdo, de modo que una manga caiga hacia atrás y la otra hacia delante. Para que esté correctamente doblada, el adorno del talle y del cuello han de coincidir, quedando el primero hacia el brazo y el segundo hacia el interior del hombro. Se confecciona en la misma tela que la falda, y los adornos son iguales, dispuestos a lo largo del talle, cuello, delanteros y bocamanga. Se adorna con la flor distintiva de cada bando, en el caso de La Magdalena con uno o dos claveles rojos prendidos en el hombro.

 

·                     Banda o “sígueme pollo”: es una gran lazada atada al mandil que cae sobre el lado derecho de la cadera. Suele ser del mismo color que el justillo, mandil y pañuelo. Antes eran de seda natural y estampadas, procurando entonar con el colorido del traje. Hoy suelen ser de raso, moaré o de la misma tela que el pañuelo.

 

·                     Pañuelo: es la parte más importante y su colocación es lo que caracteriza al traje de llanisca. La forma de colocarlo se llama “repicar”, aunque hoy la frase más usada es la de “poner el pañuelu”. Va sujeto sobre un moño llamado de “picaporte” y prendido por alfileres formando las “lorzas” (normalmente tres) luego se hace un nudo sobre el moño, y los dos picos deben sobresalir por encima de la cabeza. Una vez colocado, se oyen las alabanzas o las críticas sobre si está bien o mal “repicau”. No se puede colocar por una misma, debe hacerlo otra persona. Está confeccionado en una tela igual al justillo, puede ser liso o estampado, nunca bordado  en azabache y tampoco de terciopelo, los más lucidos son de seda natural. La complicación que presenta este pañuelo , nos lleva a recordar los complicados tocados que adornaban a la mujer en el siglo XVI a lo largo de toda la costa cantábrica; éstas tocas están documentadas desde Ribadesella (Principado de Asturias) hasta las costas guipuzcóanas y en algunas zonas de Alava y Burgos.

 

·                     Medias: antes tejidas en lana o hilo, de color hueso o azul cielo. Luego al enriquecerse el traje se usaron de seda natural y encaje legítimo negras o de color marfil; estas estaban al alcance de pocas personas por su elevado precio; aún hoy se conservan algunas cercanas al siglo. Actualmente se usan pantys de encaje, con calados y otros motivos. Los colores son negro para las más mayores y blancas para las jovencitas. Las niñas a menudo siguen usando las tejidas en lana o perlé y de color azul o blancas.

 

·                     Zapatos: son escotados de piel negra o de charol, a veces adornados con un lazo o una hebilla. Suelen ser de medio tacón y actualmente también se usa los zapatos atados con cordones, sobre todo los grupos folklóricos. Nunca se usan las madreñas. Las corizas y escarpinos es el calzado usado por los porruanos y por los niños, siempre se llevan con medias de lana. La aldeana más mayor nunca los usa.

 

·                     Aderezos y joyas: se llevan collares de coral rojo, también de azabache de diversos largos. A modo de gargantilla, se usa una cinta de terciopelo negro de un dedo de ancho y en ella un colgante que puede ser un camafeo, un “lignum crucis” o una medalla. También una larga cadena de oro en la que se lleva el reloj. Los pendientes son largos en oro o plata y con coral rojo. También se utilizan broches de los mismos materiales para sujetar la solitaria y la chaquetilla. Normalmente no se usan pulseras ni anillos. Algunas llevan una larguísima cadena de la que cuelga el abanico y va sujeta al lado izquierdo de la cadera.

 

Todos estos adornos dependen del poder adquisitivo de cada uno, - aunque hoy día existen en el mercado auténticas maravillas de bisutería -. Estas piezas no se alquilan con el traje. Nunca se llevan perlas u otros aderezos de otras piedras que no sean corales, estos son los típicos y tradicionales.

 

En cuanto a los colores los más antiguos son los tonos cercanos a la tierra: marrones, avellana, verde hoja seca: también es muy tradicional el granate (sangre de toro); el color negro está muy extendido pero es un tono relativamente moderno para el traje de llanisca. Hoy los colores abarcan todas las gamas del colorido: negro, grises, morados, malvas, azul marino, azulones, verde botella, verde hoja seca, marrones, avellanas, ocres, granates, rojos. Todos estos tonos son los usados para confeccionar la falda y chaquetilla, para el justillo, mandil, pañuelo y banda, los colores se amplían y son más luminosos: fucsias, magentas, rosas, salmones, azules, turquesas, verde agua, verde manzana, rojos, bermellón, amarillos, dorados, calderas, etc.

 

 

 

 EL TRAJE DE PORRUANU

 

En él se observa una transformación más radical. Antiguamente labradores y artesanos vestían de igual manera: camisa de cáñamo o lino con un ribete por cuello y pechera plegada, calzoncillos de la misma tela, faja de lana azul, encarnada o negra, según el estado o edad del individuo, calzón corto, chaleco abierto y chaqueta ajustada con abertura bajo el sobaco, para vestir o no vestir las mangas; medias o calzas de lana, escarpín de sayal y corizas, con montera de paño. Este traje económico, ligero y cómodo para las faenas del campo, que no impedía en nada los movimientos del cuerpo, para trepar por los montes, los riscos y las breñas, como en las memorables emboscadas de Covadonga contra los árabes, y en el río de las Cabras contra los franceses; ha sido sustituido por otro más afeminado costoso e incómodo, de camisa con cuello alto y corbata, zapatos y medias, pantalón largo, chaleco cerrado, y chaqueta o chaquetón de paño pardo o negro, boina o sombrero hongo de fieltro.

 

            Hoy día el traje de porruano vuelva progresivamente a sus raíces. Sus colores son los de la tierra: marrones, avellanas, verdes; aunque también es muy típico el azulón. Se han incorporado nuevos tonos como el burdeos. El negro se usa mucho, y en algunos casos se convierte en el traje para la boda, suele ser en este caso de terciopelo o panilla lisa.

 

            Los adornos de fieltro negro que llevan, dibujan formas de la naturaleza como las hojas de roble o “carbayones”, hojas de hiedra, helechos, etc. también ha comenzado una tendencia a utilizar dibujos y signos “celtas”, pero esto no es lo tradicional.

 

            6.2.1. Piezas del traje de porruano.

 

·                     Calzoncillo: de hilo o lino, en blanco o hueso, llega por debajo de las rodillas.

 

·                     Camisa: de la misma tela y color que en el anterior. Lleva un laborioso trabajo de lorzas y pequeños bordados, los más curioso son los botones que son de hilo hechos a mano. El cuello puede ser bien una tirilla o el clásico de una camisa. Es la pieza más cara por su dificultad en realizarse, necesita gran experiencia y habilidad con la aguja.

 

·                     Chaleco: llega hasta la cintura, normalmente se lleva desabrochado; se confecciona en brocados, damascos, terciopelos y demás tejidos; pueden ser lisos o estampados en rayas, flores o cuadros; los botones son monedas en oro o plata, pero lo normal hoy día es que sean dorados imitando a monedas.

 

·                     Chaqueta: confeccionada en paño de lana, terciopelo o panilla lisa. Su largura llega hasta la cintura. Lo más original son las mangas que van abiertas por las axilas. Los adornos vegetales van en fieltro o terciopelo negro, en la espalda, delanteros y mangas. Los botones son igual a los del chaleco.

 

·                     Pantalón o calzón: de igual paño que la chaqueta e iguales adornos. Es un poco más corto que el calzoncillo; lleva unas pequeñas aberturas en los costados a la altura de las rodillas, donde van colocados unos botones y se cierra la abertura con cintas de la bandera española ( también pueden ser los colores de la enseña llanisca: verde y rojo).

 

·                     Banda: es de hilo rojo y rematada por flecos del mismo color. Su colocación precisa gran habilidad, va ciñendo la cintura del porruano cayendo sobre el lado izquierdo y no debe moverse al bailar El Pericote.

 

·                     La Montera: es el sombrero típico; también llamada “montera picona” por su configuración. Está confeccionada a mano en fieltro y el “pico” es de terciopelo. En lo alto lleva prendidas unas cintas de la bandera (muy pequeñas) y la flor emblemática del Bando, en este caso, el clavel rojo.

 

·                     Medias: están tejidas a mano con diversos calados y trenzas, pudiendo ser de color azul claro o beige.

 

·                     Escarpines: son una especie de patucos realizados en bayeta.

 

·                     Corizas: son los “zapatos”. Se realizan en piel de ternera confeccionadas artesanalmente. Se sujetan a los tobillo por medio de unos cordones de la misma piel. Alguna vez el porruano puede calzar zapatos, estos serían de tafilete negro y con una hebilla cuadrada y plateada, pero lo usual es utilizar las corizas y escarpines.

 

·                     Bastón o “Palu de Porruano”: suelen ser de avellano no muy ancho de grosor y lo característico son los “nudos” típicos de este árbol.

 

 
 

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